Bueno, pues ya llegó, ya salió el libro que desde Mayo esperaba.
Se trata del nuevo poemario de Eva Márquez. Como ella es mi amiga, anunciarlo aquí es un regalo que me auto-obsequio.
Fue lo último que hice plenamente a gusto en Bohodón, diseñar su cubierta.
La verdad es que no dejo de pensar que hay algo de mágico en todo esto. Eva fue la persona a través de la cual me llegó la idea de ponerme en contacto con Bohodón para publicar aquel poemario mío. A través de él empecé a trabajar con ellos. Después, al cabo del año, Eva llegó con su segundo poemario, y aunque pudiera decirse que no lo sabía, sí lo sabía: fin de ciclo. En mayo la dejé hecha, en junio me fui.
Los caminos de la poesía son inescrutables.
Para algunos.
Como tuve oportunidad de leerlo antes de, sí puedo recomendarlo con conocimiento de causa. Eva ha evolucionado en su poesía, y si bien sigue siendo ella misma, con ese tesón, esa fuerza y arranque que hacen inconfundibles cada uno de sus poemas, yo, como lectora también "de oficio", observé un acercamiento al conflicto que la palabra nos provoca en voces de carácter eminentemente "terrenal", que vivimos y sobre ello versamos piel con piel, codo con codo con el devenir vital. Como Eva hizo en su primer poemario y continúa haciéndolo en este, sino que ahora parte del encuentro con la angustia por el sufrimiento de un ser querido. De alguna forma son poemas a la empatía en el ser humano, a su capacidad para asimilar dolores ajenos como de una propios, hasta el punto de reconvertirlos en algo más de nosotros que del mismo "padeciente".
No creo que haya otro camino para el de la poesía sino el de saber ponerse en el lugar de ..."lo que sea o quien sea" sin perder el propio norte poético. Este es el conflicto que soporta la palabra arriesgada de Eva. Pero su particular fortaleza, que en lo formal se traduce en una poderosa presencia rítmica, la hace salir airosa de las diferentes situaciones planteadas en cada poema.
Eva es una maestra de la palabra expresiva.
Yo tendré la suerte de tenerlo dentro de poco conmigo, pero a quien me lea y le pille cerca Madrid, y en esa ciudad, un lugar tan conocido para el ambiente poético como "Los diablos azules", tendrá la oportunidad de vivirlos de primera mano. No digo "oírlos", no, digo "vivirlos", porque cuando se escucha un poema de Eva tenemos la fortuna que en pocas ocasiones acaece, la de poder vivir la palabra.
Abajo dejo el cartel por si alguien quiere hacer uso de él, y antes la portada y la contra del libro. Y un detalle nada menor, Eva también es una magnífica fotógrafa. Las dos que ilustran sendas zonas de la cubierta son obras de ella misma.
Una mujer completa como quien dice... como no: una mujer completa mi amiga Eva Márquez.
¡ENHORABUENA, EVA POETA, EVA FOTÓGRAFA,
EVA AMIGA!



Sofía, cuando se quiere a alguien y la amistad hace presencia entre los huecos de las palabras, éstas a veces quedan viciadas o distorsionadas... aunque en muchas otras veces (como puede ser esta ocasión) exista una gran verdad implcíta en dichas palabras; tú fuiste la primera persona anónima y desconocida que llegó a mis letras, a mi primer tropiezo en papel con esto de la literatura poética, y sin lugar a dudas, has sido y continúas siendo mi primera gran satisfacción y mi gran hallazgo... gracias a aquel libro nos conocimos como personas, empatizamos como mujeres y nos acompañamos a diario (vía correo) como almas que lleva el diablo... y gracias a ti, este segundo libro ve la luz con una de las portadas más preciosas y selectivas que podría haber imaginado mi mente; sin tus consejos sobre fotografía, sin tus acertadas instrucciones sobre cómo atraer la mirada de la modelo, y especialmente gracias a tu saber mirar más allá del verso, del alma y de todo contenido adverso e inverso que implica un poemario, me diste un diseño de portada que ha resultado ser: la segunda mejor de las satisfacciones que esta proeza de escribir poesía me ha dado.
ResponderSuprimirEste logro es tan tuyo como mío, y tan mío como de mi hermana (la modelo y protagonista) y tan de ella como de tantas mujeres anónimas a las que deben llegar los poemas y versos que lo componen;
de nuevo y hasta la saciedad te diré: gracias,
y Te quiero..
Eva Márquez