L’odeur
Si tu songes l’Amour, si tu rêves la Mort,
Si ton morir est trouble à te sourire, écoute
Les feuillles, feuillet à feuillet, et l’onde, goutte á glotte,
Tomber de la fontaine et de l’arbre. Tout dort.
La rose de septembre et le tournesol d’or
Ont dit l’elé qui brûle et l’automne qui doute;
Le bosquet s’entrelace et la grotte se voûte,
Le dédale et l’echo te tromperaient encor.
Laisse l’alle oblique et le carrefour traître
Et ne regarde pas á travers la fenêtre
Du pavillon fermé dont la clef est perdue.
Silence! L’ombre est là; viens respirer plutôt,
Ainsi que les hermés et les blanches sattues,
L’amere odeur du buis autour des calmes eaux.
El aroma
Si sueñas con el amor, si sueñas con la muerte,
Si tu espejo está empañado para tu sonrisa, oye
A las hojas, una a una, y el agua, gota a gota,
Caer de la fuente y del árbol. Todo duerme.
La rosa de septiembre y el girasol de oro
Dicen del verano que arde y el otoño que duda;
El ramo se entrelaza y la caverna se ahonda,
El dédalo y el eco te engañarán siempre.
Deja el paseo oblicuo y la encrucijada traidora
Y no mires nunca a través de la ventana
El pabellón cerrado cuya llave se ha perdido.
¿Silencio! La sombra llega. Ven entonces a respirar
Lo mismo que las hermas y las blancas estatuas
El amargo aroma del boj en torno a las serenas aguas.
Henry de Regnier (1864-1936). Traducción de Manuel Álvarez Ortega.

Este poema me parece redondo, están la encrucijada y su herma para señalar el camino correcto y llegar al aroma
ResponderSuprimirNo lo conocía, gracias, Sofía, por mostrarlo en La Fuente.
Abrazos entre luces
Gracias a ti por venir, Ilkhi. Me alegra que coincidamos en su apreciación.
ResponderSuprimirUn beso