Con su título intento describirlo. Surge con el deseo de procurar hacer inteligible el funcionamiento de una fuente: bebe, vierte, revierte y hasta convierte. Se abre este blog a la participación de amigos, conocidos o desconocidos que así lo deseen con cualquier ejemplo de realización en cualquiera de los lenguajes posibles. (Sofía Serra, Enero de 2010)

Seguidores

domingo, 13 de junio de 2010

Manifiesto: Defender la cultura de la piratería

La fuente ha recibido  un inestimable regalo. No es sólo la palabra y el mensaje que él contiene lo que le confiere su categoría. Es lo que la fuente ha sabido nada más leer el artículo que Mario Pena ha tenido la generosidad de escribir específicamente para este sitio, esto es, que este lugar ya contaba con un documento que pudiera servir para manifestar en lenguaje no poético el espíritu que la hace posible y la mantiene, así como una especie de declaración de intenciones que es lo que la anima a seguir.  

Por otro lado además, otro amigo de esta fuente, Toni Hernández, ha tenido a bien ofrecer esta magnífica fotografía para ilustrar esta entrada a petición de la que suscribe. Creo que sintetiza tan logradamente el espíritu combativo que el artículo de Mario Pena destila que me resulta imposible, por lo atractivo también que resulta la identificación de una imagen con una idea, hilarlos ambos. 

Así que con el  permiso de uno, Mario Pena, alojaré el artículo en un servidor  y estableceré un enlace a él en  la barra lateral de este blog, enlace que irá ilustrado con la miniatura de la fotografía de Toni Hernández. Creo, estoy segura, vaya, de que cada amigo que ha tenido a bien ir colaborando con el enriquecimiento de este lugar, suscribirá el espíritu de esta entrada como suyo también.

Muchas gracias, Mario.
Muchas gracias, Toniko.


Fotografía de Toni Hernández (modelo también)


Defender la cultura de la piratería
por Mario Pena


La ventaja de guerrero sobre el simple soldado, es que puede elegir sus batallas. Otra ventaja es que aunque pierda una batalla, nunca pierde de todo la guerra porque no lucha siempre por una plaza o una conquista puntual, lucha por un ideal, en mi caso la libertad, que jamás se alcanza o mantiene de forma absoluta.

Lo más importante que tienen que hacer los guerreros de hoy en día es proteger la débil llama de la esperanza para que otros puedan tomar el relevo una vez el cansancio y los años nos dicen que es hora de detenernos.

Aunque muchos no lo crean, lucho contra la piratería. Pero no es la pretendida piratería de la que nos hablan tantos medios al servicio de unos intermediarios reacios a cambiar o desaparecer, hablo de la auténtica piratería que sólo coincide con la que ellos dicen cuando hablamos de la de aquellos que venden contenidos de terceros sin permiso (y sería más bien competencia desleal). Fuera de este tipo de piratería hablo del plagio, de los que se otorgan la autoría de lo que no han creado, o del continuo robo del dominio público, cuando tanto legisladores como lobbys aumentan hasta el infinito los años de "protección" del copyright. Ese robo del dominio público debería ser suficiente para que la ciudadanía se levantara en armas incluso.

Hoy las leyes del copyright se han convertido principalmente en herramienta de intermediarios, como gabinetes de abogados, para crear toda una industria de demandas que apartan recursos y dinero del auténtico propósito de la creación. Las leyes del copyright son los sables de los auténticos piratas que roban de todos para quedárselo ellos, para controlar la información que recibimos o la forma en la que podemos expresarnos.

Cuando las leyes pierden de esa manera tan radical su objetivo inicial ¿no es tiempo de cambiarlas?

Hoy en día, como dicen Eben Moglen, el distribuidor es cualquiera. Desde el niño hasta el anciano. Cualquiera con acceso a una conexión de Internet es el distribuidor y tanto el público como creadores pueden interactuar con facilidad y sin apenas coste. Ésa es la lucha, pasar de un sistema en el que se reduce artificiosamente la oferta para subir el precio, a un sistema en el que la oferta es tan inmensa que se puede bajar el precio y eventualmente llegar a todo el mundo. El negocio surgirá de la experiencia alrededor del contenido, de los ingresos indirectos, del fomento de los fans y coleccionistas. El negocio vendrá de lo que es único e irrepetible en términos digitales.

Pero es una lucha desigual por el momento porque los grandes medios están a sueldo de esos distribuidores que siguen queriendo controlar la escasez artificial. Nos han robado mucho, tanto que incluso nos han robado la palabra "piratería" para usarla en sus manipulaciones de la verdad.

Pero yo les acuso a ellos de piratas. Ellos son los piratas por mentir, por crear una ilusión de escasez como si fueran dogmáticos sacerdotes de una religión del copyright.

Si el precio de luchar contra esto es cambiar todo el paradigma del proceso de creación y publicación, sea así. Otros modelos de negocio han muerto antes: como los que repartían mensajes con carros antes de salir el teléfono, o los fabricantes de carretas de película para cámaras fotográficas.

Si algo cambia el mundo es la tecnología y es tan rápido que a muchos desconcierta. Busquen mejores asesores, señores piratas; están por todo lados, se llaman sus clientes, sus potenciales clientes. Ustedes les llaman criminales. Extraño pago más propio de traidores que de personas justas y sanas.

Yo desde estas líneas reclamo que recuperemos la palabra piratería y la pongamos en el contexto adecuado, porque la piratería es grave. Hemos de luchar contra ella porque nos están robando nuestra cultura. Somos la primera sociedad que se impide a sí misma construir a partir de las obras contemporáneas ¿cuánto daño se está haciendo a los creadores? Si cabalgamos sobre gigantes, ¿hemos caído ahora al suelo? ¿Podremos alguna vez volver a levantarnos?

Los piratas usan sus eufemismos contra nosotros y no debemos permitirlo. Yo lucho contra la piratería, contra el expolio del dominio público y la vergonzosa inactividad de los gobiernos de cara proteger y fomentar el acceso a la cultura. Lucho contra la piratería que supone subvertir la propia democracia, acabar con la tutela judicial efectiva, eliminar la libertad de expresión o forzar el control telemático de los ciudadanos.

Suelo decir que perderemos muchas batallas, pero por lo que se juegan los que vienen detrás, nuestros hijos, tenemos que mantener viva la lucha que ellos heredarán para finalmente ganar la guerra; y eso aunque implique sufrir heridas y derramar sangre. Eso es todo.

Somos la resistencia y albergamos una débil llama que se puede apagar si no la mimamos. Hay que luchar aunque todo esté en nuestra contra para evitar que se extinga. Somos como pequeños hobbits contra Sauron cerca de su madriguera; porque lo que nos motiva es tan alto y elevado que hace que nuestros enemigos no nos comprendan. No comprenden que no nos mueve el dinero, no nos pagan por defender algo indefendible como ocurre con ellos. No peleamos por un imposible, sino por una realidad, la devolución efectiva a la gente lo que es de la gente: la cultura. No lo comprenden y es esa incomprensión lo que hace que no pueden acabar con nosotros.

Y no lo duden, cuando peor esté la situación, más fuertes nos haremos.




Autor del texto: Mario Pena




0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada